“Aquél 18 de junio de 2006…”

Julia salió a las 03:53 de la madrugada de la comisaría tras haber declarado todo lo ocurrido. Marco quedó libre con una orden de alejamiento y vigilancia durante las próximas 72 horas.
Jorge, el taxista y Dani ,el camarero,esperaron a Julia a la salida. La acompañaron al hotel y quedaron en reunirse al día siguiente para hablar de lo sucedido.

08:30 de la mañana, Marco subió en el primer autobús de vuelta a Madrid.

Al despertarse, Julia sintió un cansancio extremo,las piernas le flaqueaban, los ojos le pesaban y la cabeza parecía que le fuese a estallar, había sido una noche muy intensa…

A las 12:00, Jorge, Dani y Julia se reunieron en la cafetería. Ella no sabía como agradecerles todo lo que habían hecho por ella. Dani, sin rodeos, quiso saber desde el principio hasta el final, cómo Julia había llegado hasta esa situación con su marido.

En el último año de relación, por motivos de trabajo, Julia se fue a vivir al norte de España. Los primeros meses los paso sola, decoró la casa a su gusto, inició nuevas amistades, se apuntó a un curso de cocina y volvió a retomar sus estudios.
A finales de febrero Marco se trasladó a vivir con ella, encontró rápidamente un trabajo que le diese el estatus económico que él necesitaba o eso creía él, y estuvieron los tres siguientes meses viviendo un sueño lleno de amor y felicidad, de risas y pasión.
En junio, Julia se fue de vacaciones con una compañera de trabajo a las islas canarias,allí disfrutaron como niñas pequeñas, bailaron,tomaron el sol,rieron,probaron las gastronomía de allí,hicieron muchas amistades,entre ellas , dos chicos gaditanos con los que no pararon de reírse en todo el viaje.
Julia recordará toda su vida, o por lo menos durante muchos años, el día que llegó a casa, un martes 18 de junio a las 16:30 de la tarde. Esperaba encontrar a su marido acostado después de un duro día de trabajo, pero lo que encontró fue todo lo contrario, una mujer rubia de pelo largo, con anchas caderas y verdes ojos, que le estaba haciendo “cosquillas” a su marido.
Lo peor de todo no era eso, ni tampoco ver que aquella mujer rubia era Marga, su compañera de trabajo,casada y con tres hijos.

Lo peor estaba por venir…

Julia cogió la ropa,los zapatos y todo lo que tenía que ver con Marco y lo tiró por las escaleras, Marco no fue detrás por poco,porque ganas no le faltaron.
Éste, corrió para impedir que Julia cerrase la puerta, le agarró del cabello,la tiró al suelo y comenzó a apalearla con un bate de béisbol que tenía en el descansillo. Le pegó tal brutal paliza que Julia quedó inconsciente durante horas,tirada en el suelo,sin que nadie la auxiliase.

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