“La llamada”

Habían pasado tres días cuando Julia recibió una llamada desde un número desconocido.
Pensó en colgar, pero algo le hizo coger la llamada. Ojalá no hubiese respondido nunca.
Era Marco, la había encontrado,sabía donde estaba. No sabía cómo, sólo tenían el número de teléfono dos personas, su madre y su amiga de la infancia.
Se asomó por la ventana de la habitación y vio un coche aparcado, no había nadie dentro.
Llamó a un taxi, cogió sus cosas y se marchó. Cuando subió al taxi, el taxista preguntó a dónde se quería dirigir, pero ella no sabía dónde ir ni que hacer.
El taxista,preocupado, arrancó el coche y salió del pueblo. Julia estaba en shock, no era capaz de asimilar lo sucedido, lo que Marco le había dicho, se quedó petrificada.
El taxista, Jorge, paró en un bar de carretera y sin decirle nada,le pidió un té,se sentó frente a ella, y esperó hasta que Julia fuese capaz de hablar.
Tras veinte minutos Julia habló. Sabía que no tenía por qué hacerlo, pero no le había contado a nadie hasta ahora todo lo sucedido en los cuatro últimos años, ni siquiera a su amiga.

Todo comenzó un 16 de abril de 2002, Julia salía de la universidad cuando chocó de frente con un chico, alto, moreno,ojos azules, muy guapo. Era Marco, con una mirada irresistible y una sonrisa encandiladora. Julia no le dio más importancia hasta que llegó el fin de semana y coincidió con él en una cena de amigos. Era conocido de su mejor amiga, ella le había hablado antes de él, pero nunca le puso cara hasta aquel día. Aquella noche no dejaron de hablar ni un sólo minuto, se conocieron, rieron,bailaron…
Los siguientes meses fueron inolvidables para los dos, pero sobre todo para Julia, que estaba inmersa en una nube de felicidad,de amor, enamorada como una niña pequeña, hasta que una noche todo se torció. Una chica llamó a su puerta, era Eva, compañera del trabajo de Marco. Julia no había tratado mucho con ella, sólo habían coincidido un par de veces, le extrañó mucho que viniese.
Eva, nerviosa,temblando, quería contarle a Julia todo lo que estaba pasando, pero había tanto, que no sabía por dónde empezar.

Naroa Martínez

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